Sólamente
he ojeado el Libro Blanco y honestamente no tengo interés en
leerlo completamente (de la misma manera que hay cosas que no me
gustan leer por que no estoy de acuerdo con ellas). Leyendo los artículos en formato de informes de ventas que lo han
rodeado en la prensa internacional me hago una idea de lo que va.
Continuando entonces esta parte II (podéis leer la Parte I aquí) comento cuál es entonces mi
visión y la de muchos compañeros sobre como está la industria
española.
Comenzando por el "qué es lo que contamos" (lo más importante de todo) no creo que podamos destacar
especialmente nuestros productos patrios como reveladores de
mensajes, educadores o imaginarios de grandes historias. Tenemos preciosos conceptos creados como Pocoyo y su valor educativo
, El lince perdido, por sus mensajes ecológicos... pero poco mas. La
gran mayoría
son copias,
pobres
reinvenciones y conceptos aislados que navegan entre obras
pseudo-educativas y otros productos anteriores que ya hemos
visto, que son igual de servibles y que en vez de seguir usándolos,
preferimos gastar dinero para crear otros nuevos; en muchas
ocasiones son peores, en lo que a valores se refiere, ¿Dónde
quedó Barrio Sesamo?. Hemos perdido la gracia y el valor de Érase
una vez el cuerpo Humano y el
gusto y la ternura de David el
Gnomo , y los promotores de hoy
en día cada vez buscan ventas de productos que "molan" y
que entretienen a los niños y las familias a un nivel freático de
aporte intelectual, creativo y educativo. No tenemos más que fijarnos
en los productos del cine de animación, donde apenas puedo destacar
la imaginería de Nocturna (
por no hablar de su exquisita calidad artística ) y los mensajes
ecológicos de la ya mencionada El
lince Perdido. El resto, productos
insípidos.
Leyendo
por encima me pregunto ¿Qué es lo que los promotores buscan
vender con esas cifras y porcentajes que pintan tan lustrosamente?
Para contestar esta pregunta, vuelvo a hacer mención al carácter
cultural y educativo que se deciden promover en una región o un país
( ese que esta tan en crisis, con profesores que mal
pagados enseñan a nuestros críos ). ¿Por qué no nos cuentan de
qué van esos proyectos y quien los va a realizar?. ¡Menos cifras y mas mandanga, por
favor!. Que dejen tan en evidencia el carácter económico de sus
distribuciones y márketing , deja mucho que decir.
El "cómo
lo contamos" puedo asegurar
sin ninguna duda que también dejamos muchísimo que desear, en rasgos
generales. Me atrevo a decir que no llegamos a más de 10 estudios a
nivel nacional que realicen una labor artística y técnica
reconocibles.
En
la base de toda ésta burbuja, radica el boom de la formación en 3d
y animación que nuestro país esta teniendo desde hace diez años. Cada año últimamente podemos leer de nuevas escuelas que se
unen a los llamativos programas formativos al nivel de "masters"
(esto no significa que antes hayas tenido que cursar una carrera
oficial, es que sencillamente es mas cool llamarlo así), y
por lo que tengo entendido el estado está entrando en el tema
oficializando cursos.
Con apenas un doble click y varios miles,
en 10 meses y dos años hacen de ti un todoterreno
facilmente llamado "profesional" . Y son estos
profesionales, o mas bien "obreros" los que forman nuestra
base de la burbuja que a coste muy barato crean, con
todos mis respetos, productos muy baratos pero funcionales. Conceptos
como horas extras y fines de semana sin pagar, están a la orden del
día, y hacen cualquier cosa con tal de trabajar.
¡Y
que nadie les tosa! Ya que la famosa "fuga de cerebros" que
tanto se menciona, viene a suceder por esta lógica consecuencia: ¿Para qué voy a pagar a un profesional con X años de experiencia, de
una gran calidad artística y/o técnica , cuando un chaval recién
salido de la escuela me hace algo igual de funcional, para crear un
producto que finalmente se va a vender del mismo modo?. Los
profesionales reconocidos son críticos por naturaleza, ya que parte
de su éxito es por que son autocríticos. Este
carácter es el que exigen ellos mismos a las producciones en
las que trabaja para que sean de calidad a nivel de fondo o
historia, idilicamente, pero al menos a nivel de forma, que es en lo que a su trabajo se refiere . Y eso "es caro".
Así mismo, muchos de los grandes estudios que nombramos, cuentan con
supervisores, altos puestos de gente con apenas experiencia y
recorrido ya que
aquellos más capaces son espantados o echados.
Por
que son caros. Por que son críticos. Por que son buenos. ¿Y
a dónde han de ir? A donde les valoren, por supuesto.
La
cuestión es que no estamos hablando de una industria real. Sólamente
de unos casos particulares, aislados de la historia de nuestro
cine y medios que se dedican a la animación. Una industria
requiere que un grupo de instalaciones que continuamente realicen la misma labor, favorezcan el empleo y la circulación de
profesionales.
Un hecho es
que en nuestro país no hay ninguna circulación de profesionales, y
apenas existe una continuidad de producción en los famosos estudios
que se mencionan; menos aun en los pequeños. En suelo español
no quedarán apenas el 20% de los creadores de las dos películas más relevantes de los últimos años...
Además de que ahí están los datos de que aquellos que han producido
algo mínimamente destacable han tardado varios años en hacer dos producciones seguidas, lo que lleva a los despidos. Ésta gente
despedida cuando se encuentran con nuevas ofertas pensadas para los
novatos de las escuelas y otras malas gestiones de recursos humanos, se hacen esta pregunta ¿Me bajo los pantalones, cambio de
profesión, o emigro?
La
burbuja se cierra cuando contamos con la gran
mayoría de nuestros profesionales FUERA de España. Dentro, una base de obreros poco experimentados, otros tantos obsesionados con copiar, recrear y no
arriesgar y unos productos que salen de nuestra frontera con ánimo de
venderse como si fueran algo más. Esta burbuja está aislada para las nuevas ideas y se niega a reconocer el valor de un trabajo bien hecho y de carácter
propio, centrándose en el "fin" lucrativo, y olvidándose del camino que lo lleva hasta él .
Entre ecuaciones comerciales, se pone el disfraz de sociólogo y se
pierde entre "aquello que le gusta a la gente", como si la
historia de la civilización hubiera demostrado que nuestra evolución
es lógica y predecible. Pero lo que es peor, tendemos a imitar
al mercado americano. Nuestra burbuja se obsesiona con el éxito y las
formulas que ha creado la industria americana ( y ésta si
es una industria de verdad ) . Es increíble cómo tantos estudios se comparan con estudios como Pixar, Dreamworks... y se centran en querer encontrar los mismos resultados que ellos, sin
prestar atención a como la animación en Hollywood prosperó hasta ser
lo que es hoy. Señores, ¿cómo pretendéis conseguir los mismos
resultados sin usar los mismos ingredientes? Os recomiendo otra larga lectura:
Ojo, esto
no es para que la copiéis. No la recomiendo si quiera para que la
asimiléis y la uséis en vuestros estudio, lo hago para que
comprendáis la complejidad que hay mas allá de la
comercialidad.
Primero pensaron así, luego se preocuparon por
encontrar la rentabilidad a esta forma de pensar, de vivir.
Jhon
Lasseter lo sabe. Katzemberg lo sabe. Cris Wedge lo sabe. Y muchos
estudios, pequeñitos, exitosos, lo saben.
Pero esto es
complicado puesto que la crisis en la que estamos sumergidos no nos
permite tomar las riendas de lo que deberíamos
hacer "utópicamente" (supongo que muchos dirán).
Nuestra burbuja de animación española es precisamente una muestra
clara de la crisis. Como bien ha dicho un gran amigo mio y compañero, "un espejo" . Habrá que ver los resultados
de esta famosa "época dorada" de animación, que no sabemos
muy bien de qué va, cómo va, y quién la va a personalizar.
Afortunadamente hay luz al final del túnel. Esto
sigue siendo una oportunidad perfecta para que abramos los ojos y
decidamos coger el toro por los cuernos. Solamente necesitamos la decisión de productores
emprendedores que comprendan la importancia de buscar en el interior
de nosotros y de encontrar un carácter particular en historias
comprometidas, y ganas de confiar en aquellos que la crean. Confiar, esa
es la clave, y todo por un par de razones : los
artistas son los que observan la realidad que nos rodea, los que entienden como funciona para luego manipularla, recrearla de
manera que suponga algo sugerente y atractivo. El trabajo de los productores es comprender que eso exactamente es lo que da dinero. Y juntos,
encontrar el equilibrio.
Pero
como siempre esto se quedará entre mis 5 o 6 compañeros a los que
insista que lean la noticia. No niego la esperanza de que se mueva
algo más, pero es obvio que nuestra industria no deja de ser parte de
este sistema donde lo que importan son los números y el dinero.
Ahora, como parte de ella, con este escrito dejo claro que no me trago ni
pienso aceptar las mentiras y manipulaciones que empresarios y
medios de comunicación quieren hacer creer al resto de la gente.
Desafortunadamente tengo que dejar pasar y hacer oidos sordos a las
falacias que mergen de la famosa crisis en muchos otros campos.
Ahora, de mi profesion que conozco bien, no pienso colaborar con la
corriente pasota y no poner el nombre a las cosas.
Con esto dejo
constancia, si alguien más se quiere unir a la sonoridad en contra
que ha despertado El Libro Blanco de la Animación, pasaros por la web de Dimension VFX y ellos recopilaran algunas de ellas.
Me gustaría aclarar que existe aún gente comprometida,
internos en esta burbuja que trabajan día a día y reconocen el valor
de la pasión y el esfuerzo. Tenemos a Dani Lara y Rafa Cano en su selecta escuela de
3d y animación PepeLand, creando gente capaz de verdad. También estudios pequeños como Keytoon Animation, 23 lunes, Dvein,
BLR... que se
esfuerzan por crear buenos productos y fomentar el crecimiento de sus
internos. A Sergio Pablos y su labor en Spa (un maestro único
en tierra española que tiene que buscar financiación
extranjera para sacar su producciones adelante ) y su confianza en
una posible industria española...
A
todos ellos, comprometidos, apasionados. Mis respetos. ¡Seguid así!